No existe una «norma» de abundancia menstrual con la que tengas que compararte. Las menstruaciones varían entre mujeres e incluso en la misma mujer en distintas etapas de la vida. Por eso la pregunta más importante no es «¿cuánto debería sangrar?», sino: ¿altera el sangrado mi vida?
Señales de que la menstruación es abundante son, por ejemplo: la compresa o el tampón se empapan aproximadamente cada hora durante varias horas seguidas; necesitas doble protección (tampón y compresa a la vez); aparecen coágulos grandes; el sangrado dura más de una semana; te ocurre que traspasa a la ropa o a las sábanas; los días de sangrado renuncias al trabajo, a salir o a tu actividad habitual. Si esto te resulta familiar, merece la pena pedir cita. No porque esté pasando algo malo con seguridad, sino porque estos sangrados se pueden y conviene estudiar, y a menudo también aliviar.
También es importante: una pérdida de sangre abundante y prolongada puede llevar con el tiempo a una anemia; por eso a veces se acompaña de cansancio y debilidad constantes. Es otro motivo para contarle a tu médico que tienes menstruaciones abundantes en lugar de ignorarlas.
Antes de la consulta conviene reunir algunas observaciones: cuántos días dura el sangrado, con qué frecuencia cambias de producto de higiene y qué te dificulta en el día a día. Las notas breves ayudan a recordar detalles y a transmitir a tu médico lo que es importante para ti. Pero no necesitas un registro completo: cuenta lo que has notado y no retrases la consulta por no tener notas.
Una regla aparte: comunica siempre a tu médico el sangrado o el manchado después de las relaciones sexuales, entre menstruaciones o después de la menopausia, sean como sean tus menstruaciones.
Ayuda urgente: un sangrado muy abundante con debilidad, mareos, sensación de desmayo, desmayo o dolor intenso es una situación para contactar con urgencia con la asistencia médica.
Fuentes: NHS — Heavy periods · NICE NG88